martes, abril 19, 2011

Epfianías

El baño tiene sus rituales. Como leer el reverso del sobre con barro del Mar Muerto que está ahí desde hace cuánto. Está en hebreo: no entiendo nada. Me conformo con las fotos. Una pareja embadurnada hasta el cuello, el cuerpo áspero y verde. Me dan ganas de lavarlos con Dove. Y un mapa. Lo doy vuelta. Lo miro otra vez. Me doy cuenta: el Mar Muerto es una vagina gigante. Salada, espesa, sin vida.

Me enjabono.

2 comentarios:

Nicolás dijo...

pssssssss...

Desocupado mental en la era del blog dijo...

¡Qué tipa! jaja. Escribo xon lapicera Mont Blanc e ilustro mis post con dibujos de Alberto Montt.