domingo, marzo 14, 2010

Tener 30 años no cambia nada salvo aproximarse al ataque
cardíaco o al vaciado uterino. Dolencias al margen
nuestros intestinos fluyen y cambian del ser a la nada.

He vuelto a despertar en Lima a ser una mujer que va
midiendo su talle en las vitrinas como muchas preocupada
por el vaivén de su culo transparente.
Lima es una ciudad como yo una utopía de mujer.
Son millas las que me separan de Lima reducidas a sólo
24 horas de avión como una vida se reduce a una sola
crema o a una sola visión del paraíso.
¿Por qué describo este placer agrio al amanecer?
Tengo 30 años (la edad del stress).

Días de adrenalina, Carmen Ollé

2 comentarios:

Musamba dijo...

Que buena descripcion! Se fuede tema esta mina. La tendré que leer. ja! Saludos Chech

Farolera dijo...

Hola, chicas! Las vi en blogósfera, el programa de canal á, me encantó la entrevista.

Qué onda el título de este post? lo quiero linkear :)

Saludos, gracias!