sábado, marzo 27, 2010

La realidad imita a la ficción, sepan disculpar

(Nono, vacaciones 2010)




Era raro verla a Julia así, con ese vestido escocés, la llave de mi casa colgando de uno de los bolsillos y cierto esfuerzo en su tono de voz para normalizar el hecho de que a sus 32 años estuviera asilada en lo de su mejor amiga, yo, y recurriera a esa suerte de look infantil como conjuro contra la depresión. Detrás de ella apareció Cecilia, con una cartera gigante llena de fotocopias, unas chatitas pasadas de moda y la cara con muchas más marcas de expresión que la última vez que la había visto. Esa chica necesitaba una buena crema y una base infalible. Cecilia, tan flaquita, con su pelo negro y lacio de siempre, ahora con algunas canas que se negaba a disimular, venía de ese mundo en donde las cosas se ordenan con una linealidad sorprendente. Era la única de las tres que había sido consecuente con su proyecto de vida inicial y había terminado la carrera de Filosofía en la que, obviamente, conoció a un chico dulce y atento que se entusiasmaba tanto como ella con Foucault y Deleuze y que la iba a buscar a la parada del colectivo cuando volvía de dar clases. Ahora los dos eran becarios del Conicet, tenían su PH a tres cuadras de la estación Los Incas y quince días en las sierras de Córdoba por año les alcanzaba para renovar sus votos de amor. Ahí estaban Cecilia y la vida sencilla en donde los días se suceden según la ley natural. Acá Julia y yo, con la sensación de que estábamos derrapando justo cuando se suponía que teníamos que estar en la cresta de la ola.

De Te pido un taxi

3 comentarios:

ESTA dijo...

creo que conozco a cecilia de la fotocopiadore de la facultad de hace como seis años, creo que es ella si.
quiero hacerme la cecilia pero no me sale.

Maca dijo...

Que hermoso lugarrr!!!
Toda esa zona es hermoso, las altas cumbres son algo así como el éxtasis paisajistico.

ojodefuego dijo...

en plena salida del derrape se me ha dado por pensar, que las leyes naturales también tienen sus tiempos.
Yo no soy material para la soledad.
Y después, las cecilias del mundo me aclaran que no tengo nada de natural.Fuck