jueves, mayo 21, 2009

M. A.

1.

lo único que hay
entre nosotros y el cielo son de las grúas
sus escaleras y picos

esta no es mas la tierra en que caballos
se amansaban con arpa, pueblos donde se juntaban
a ver el viento alisar iglesias

el polvo nunca antes perteneció tanto al polvo

parado en la cocina y como los monjes
que querían copiar con perfección las letras perfectas
de un libro perfecto, en silencio
preparo tu te,
tuesto tu pan

como los monjes que creyeron en un dios severo
no me quiebro, firme devoto,
conservo los recuerdos falsos de los días felices.


2.

Anhelo en mi jardín alquilado
plantar verduras, excusa
para revolver la tierra, ponerla de a pedazos
cara a cara con la luz intermitente de la isla
donde nunca vi gallinas.

descorazonado hundo el primer palo,
digo descorazonado en lugar de
el que esta parado con el silencio que viene
de un vacío mas bien grande.

hay dos sillas rotas y un televisor
del tamaño de una heladera,
los tres conmigo completan la escena
en que se puede oler el pasto verde, verde, verde
donde desclasado canciono
escarbando como un gallo.


3.


Azotaba la costa viento y piedra
cuando tirado por una soga en el sueño
baje al mar a buscar el bote de mi padre
y de mi madre el olor en botellas que dicen: "colonia".

la historia privada de padre y madre
no va a secarse al sol y la verdad es que
por esta ventana lo que se ve es este árbol
y las obras detenidas, canteros
frente a los que hice promesas
y frente a los que ahora paso
jugando con las llaves,
mirando el piso.

Azotaba la costa
viento y piedra.



Martín Armada, Dublin, 2009.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

está editado esto?

mercedes dijo...

no, aún no.

carostranenie dijo...

preciosísimo!

rodrigo dijo...

tremendo. muy bueno.

La campeona de nado dijo...

Qué hermoso poemas, Martín!
Besos.

La campeona de nado dijo...

s

Nippur dijo...

buenísimos...
¿y dónde se pueden leer más?

saludos