miércoles, marzo 11, 2009

Here we go again

La escritura como terapia que no vacía mis arcas. Hoy comparé mi mirada hacia el mundo con el invierno moscovita. No fue poético: quizás porque un pasaje a Moscú me espera en el cajón de una mesa de luz en Madrid. Pero va a ser verano allá y probablemente yo me haya ablandado. “Sos una tremenda cagona”. Eso me dijeron hoy. Me lo dijo la nueva psico killer, que sí vacía mis arcas, y cómo. Por eso me voy a Fedorland. Mi hermana salta como un conejito –la puedo ver, aunque no la vea hace más de un año- y sigue con el itinerario que llega hasta Estambul. Faltan cinco meses y probablemente mi corazón haya mutado. Es el estado ondulante, está en mi naturaleza. Siempre se vuelve a subir.

2 comentarios:

chino dijo...

Доброго пути

paula.p dijo...

diosme!vas a moscu?!??!?! la tierra de misiempreporsiempre. me están consumiendo sus voces, hace meses. no es una manera de decir. si querés un poquito, que los 5 meses tuyo sean 20 o sea medio, perder la noción!! llamáme nicol, que te hago gancho con mi mesa llena.
qu alegría!!!