jueves, enero 22, 2009

Cosas que pienso cuando salgo de la redacción

Debería meterme en el mar pero me fui de ahí hace tiempo. Entonces me meto en el medio de Florida que no es un mar de gente como dicen porque el mar es silencioso y liviano. El mar te limpia. Florida no. Florida es como un lodo que te empasta y te chupa contra su cemento. Pero también es una cinta transportadora de cabezas que piensan como yo, en algo, las 24 horas del día, sin parar. Se me ocurre un poema y lo empiezo a escribir mentalmente. Después me lo olvido, por completo, y sigo, entre la gente. Pienso en el miedo, por ejemplo. En un miedo que siempre está, latente. Lo siento en la piel, en la punta de los dedos, en la boca del estómago. Busco señales que lo paren, una imagen. Pero nada dura: la calma son como esas islas que se ven desde el avión y al segundo desaparecen. Y otra vez el miedo, que se encoge en la orilla para rearmarse allá, mar adentro.

3 comentarios:

Agustín Gribodo dijo...

Muy buena la asociación del mar (el de las olas) con la gente en Florida. Digo muy buena porque está hecha en el sentido inverso al de la trillada metáfora.
A mí también me da miedo la gente y el "mar adentro" que la maneja.
Buen blog.

Julia dijo...

Me gustó! La furia versus el mar.

greta bo dijo...

es como en el post de abajo: la cabeza te convence de que no tengas miedo, pero...
de cara al pacífico, una vez escribí "puedo imaginar que una vaya a cometer suicidio en las aguas del pacífico". imaginaba, de hecho, que mar adentro se le iba a pasar el miedo...