sábado, noviembre 22, 2008

Perdemos los cigarrillos, perdemos el celular, perdemos la billetera. Objetos personales se van, buscan un destino mejor, pienso: que se vayan. Los que necesiten estar cerca sabrán pagarse un taxi de vuelta.

2 comentarios:

jonas dijo...

hm eso ocurre tambien con los libros, inclusive con esos que uno cree que son importantes...desaparecen y uno se da cuenta que en realidad no los necesita tanto.
a veces està bueno recordar que no hacen falta tantas cosas para vivir.

beso, que tenga un buen sabado.

Angelus dijo...

Justo comenté de eso, hoy, porque ayer Roberta (mi billetera) se fue. Es libre ahora. Y tiene mi dinero, la muy vaca.