jueves, junio 26, 2008

Autombombo al borde

Tiro veneno para las hormigas hasta el punto de la intoxicación, releo una y otra vez los números en alemán que nunca sabré escribir, intento arreglar la persiana que alguien trabó y ya no baja, mando mails de reconciliación porque no tengo huevos para quedarme sola en la pista y me detengo, finalmente, en un momento del día: cuando nos dimos cuenta de que el local de tutús y zapatillas de punta ahora podía ser como cualquier otro. Pero que los dos nos acordábamos de la luz, la de antes.

2 comentarios:

eduardo carrera dijo...

pero desde ayer recordarás muñecas bailarinas para vudúes y lágrimas

nicoleta dijo...

Debería haber comprado una.