lunes, marzo 24, 2008

Desperate housewife

Y ahora que tengo una hipoteca y una gran biblioteca y hago pilates y trabajo para la izquierda fascistizada y decidí ya no tener -o casi no tener- amantes en miras de una vida un poco más seria, se me da por comprar delicatessens en Jumbo. Entonces vamos con el único amichongo que dejé en pie juntos al súper y nos hacemos la pareja convencional y a él lo mando a buscarme un carrito que no haga tanto ruido, que no chille por favor, mientras me pierdo por esas góndolas paquetas y me compro la mostaza de dijon y la cerveza importada y me muevo moviendo el culo -la próxima me vengo en calzas- y lo mando al amichongo a buscarme estragón y él me lo muestra y le digo "perfecto" mientras hace pasitos con la música supermercadista y yo lo miro con cara de ay gordo, acá no, y llegamos a la caja y nos vamos rapidísimo porque la plata sólo nos alcanzó para comprar tres cositas. Pero qué lindos nos vemos. Qué lindos, qué lindos, qué miedo.

2 comentarios:

El que aporta promos para las hamburguesas dijo...

El amichongo en cuestión les deja un beso enorme a ambas, más allá de verse retratado como un tontolo (y sí, el papel de antihéroe me calza bien últimemente). Además, es todo un honor aparecer junto a la bonita galería de personajes de Autobombo: quedé justo arriba de Marilín clavándose un panchito de manera entre sexy y chanchita. Más no puedo pedir. En fin, quedo a la espera de nuevas lluvias para deambular con ustedes por las calles de San Telmo. Prometo pilotito y botas ad hoc para la próxima.

Silencio dijo...

Nicoleta, debo confesarle que me dvierten mucho sus posteos.