lunes, febrero 04, 2008

Mar del Plata

Yo no sé si fui tan feliz como mamá quiere que recordemos. Las casas se reconstruyen en mi cabeza: antes me las sabía de memoria. Mi hermana no aprendió a esquivar las cuadras empinadas. Es lo que sucede en una ciudad con lomas, los recorridos se arman de acuerdo a la geografía. Ahora el mapa es el de las mudanzas: esta es la casa de los 400 metros cuadrados y vista al mar. Dos ventanas para cada uno y el salón del subsuelo que se usaba sólo para festejar los cumpleaños. Después hubo que acomodarse en el departamento de dos ambientes y dejar que los abuelos nos mantuvieran. Colectas en el colegio: yo era de las que no podía pagar el campamento de fin de año. Antes había sido la casa de la esquina. Hoy es una hostería. Al perro de al lado, Rambo, lo envenenaron y no sabemos nada de Esther. A mí Lucas un poco me gustaba pero no podía decirlo, era más chico que yo. A la última casa la pintaron de nuevo. Madera oscura para recubrir el frente. Una vez me escapé y me fui a lo de mi mejor amiga. Vivía a dos cuadras y papá tocó timbre a las dos de la mañana. No pasamos por los departamentos de verano. Esos no cuentan. Peferimos no acordarnos de esos meses en los que otros usaban nuestras camas.

3 comentarios:

mercedes dijo...

escenas frente al mar...

PAOLA dijo...

¿Quien vive ahi? era la pregunta clasica al pasar por la casa de la esquina, cerca del mar..., tambien nosotros tenemos solo recuerdos de la ciudad balnearia, de otras epocas doradas como arena, de sueños comunes, de religiones,de fiestas, de disfraces,de poker, de trivial y de largas idas hasta el bosque.
Paola

Maria Agustina dijo...

Contado asi pareciera que soy alguien super especial... Queria aclarar una cosita, si eramos mucho mas inteligentes que las demas nenas!