jueves, enero 03, 2008

vuelvo al sur

Fui ayudante de mago una vez, me metí adentro de una caja a la que atravesaban sables que cortaban un pañuelo de gasa con apenas rozarlo, caí hipnotizada sobre un palo de escoba y volé, sí volé, cuando el palo de escoba que me sostenía horizontal fue sacado de abajo de mi, entré con un bigote postizo pegado en un cubo que después era dividido en dos y salí de ahí adentro con un vestido negro y fumando con boquilla. Hubo muchos otros trucos que no voy a revelar ahora, ni nunca, porque ese es el deber mínimo de una ayudante de mago. No develar el secreto. Igualmente él era bastante particular, por no decir estúpido, los momentos en que tenía que sugestionar al público nunca le salían bien porque su personalidad carecía de misterio. Para dar un ejemplo, su contestador decía: “¡Hola! Usted se ha comunicado con el Mago Tony. Un millón de soluciones mágicas para usted”. Así era muy difícil dejarle un mensaje medianamente serio.
Todo eso pasó un verano, hace siete años, cuando no sabía mucho para donde ir (literalmente), ni a qué dedicarme. Volvía de un viaje largo, en Buenos Aires empezaba el verano y yo todavía vivía con mis padres. En ese momento fue que me fui al sur, lo conocí a Tony y me quedé cuatro meses viviendo con el magro sueldo que me pagaba. Ahora, siete años después, vuelvo a ese lugar donde quise vivir aunque no hubiera podido, pero quise y dudé y ahora vuelvo, en los diez días de vacaciones de mi trabajo tan excelente. Que no tiene nada que ver con hacer o fingir que se hace magia. Y va a ser muy raro.

3 comentarios:

ThB dijo...

"Mind you that was seven years ago and things were very different then"

nicoleta dijo...

Hay lugares a los que nunca se vuelve, porque ya desaparecieron.
La saudade inspira, igual.

Sonia dijo...

¡Qué linda historia!
Sí, sí, muy raro.
¿mirá si te lo cruzás al mago de nuevo?

Espero tu vuelta con todas las anecdotas e historias respectivas.
Te extrañaré!