sábado, noviembre 03, 2007

una bolsa como cama sin ropa para retener el calor que
nunca alcanza cuando afuera la única señal del verano son
las lengas que estiran sus ramas apachurradas yo también
pisé la superficie que no es blanca ni celeste más bien las dos cosas
con la sensación de que nadie estuvo acá
la maquinaria no tiene efecto: mirá qué chiquititos nos vemos.

hubo otros campamentos cuando nos obligaban a ejercitar la lástima cristiana
caricias prohibidas con infierno asegurado y recompensa al que aporta
la limosna para el viaje a tandil entonces sí caridad obligada entre la carpa y
el calentador pero que nadie me toque:
ser virgen y pura para que el elegido me fecunde
años después el amor sería en tu auto en una calle de tierra frente a
casas que reviven como las lengas tres meses al año
ahora reconozco la fe perdida cuando a los quince en el colegio me enseñaron
una canción de zappa.

1 comentario:

pp dijo...

buenísimo, fer