sábado, enero 20, 2007

El arte de la hojarasca

BB me deja la misión de postear. Le digo que tengo ganas de subir cosas depresivas. Buenísimo, responde. Así es nuestro vínculo: todo lo que haga la otra estará "buenísimo". Para que nos vapuleen tenemos centenares de enemigos. En este momento, por caso, Alejandro Gravier -el que se casó de galera con Valeria Mazza- me ha declarado la guerra. Por suerte me amigué con Barrantes y Pancho "el tío" Dotto me abraza al verme. No sé por qué me pasan estas cosas. Pero decía, tengo que postear y estoy decidida a no hablar más de él -había pensado algo de mariposas estrelladas en el parabrisas, pero todo sonaba muy cursi- porque la operación eterno-resplandor-de-una-mente-sin-recuerdos está en marcha (¿entendés esto que estoy diciendo?); podría contar algunas cositas de Punta pero tanta frivolidad va a arruinar mi ¿imagen?, así que prefiero mantenerme "undercover". Pienso qué estará haciendo Betty en la costa atlántica (se llevó un libro de Fante, eso es bueno) y me pregunto por qué sueño con mi ex todo el tiempo (a veces adquiere apariencias delirantes: puede ser un perro, un bebé, un portero, un chofer de bicicleta), y dudo si contar que aumenté como tres kilos (las tetas siguen siendo chinas, lamentablemente) y que estoy firme en mi misión de volver bronceada a la ciudad. De eso se trata la hojarasca.

2 comentarios:

SL dijo...

queremos chismes bloggers de ponta hacé periodismo verdad!

ine dijo...

contá de punta please, de prandi felicitaciones