martes, noviembre 14, 2006

Para una antología de los hechos sucedidos en The clover y bares de la zona. Primera entrega.

En la mesa somos cuatro separados/dejados/divorciados/vueltos a la soltería. Dos amigos cuarentones, Nicoleta, y yo, más jóvenes, pero unidas en el sentimiento.

“De eso no hablemos, eh”

No, no.

“Ah, de eso tampoco”

No, tampoco.

Terminamos la noche en otro bar, hablando de las series de diez pectorales que hace en el gimnasio uno, de la nueva casa de soltero del otro, de los libros que estamos haciendo y van a salir, de que estamos mejor que antes, pero seguramente vamos a estar mejor que ahora, porque ahora, bueno.

“Lo que vos necesitas H es un buen corte de pelo”

“Ok, hacemelo”

“Bueno”

“Mirá que voy a pedir tijera al bar, eh”

“Bueno”

Y comencé a cortar. Los rulos se perdían en la oscuridad del empedrado, mis compañeros de ruta pedían otra caipiriña e intentaban levantarse a la moza. Yo, nostálgica levanto la cabeza y veo al policía de la esquina que me mira atento:

"Si queda mal el corte, me llevo detenida a la peluquera"

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Corte desmechado Mechi y flequillo Halfon Beat

Funes dijo...

¡Qué levante, peluquera!