viernes, marzo 03, 2006

Madrugada en el Once

Me despierto. Escucho agua. No sé si es lluvia o el baño que se está inundando. Ojalá sea lluvia. Lo despierto. Acabo de soñar que mi mamá entraba en la habitación, nos veía en la cama y él se escondía debajo de las sábanas. Lo despierto, aunque sé que no dormía. Sé que no puede dormir en mi cama, que no puede dormir en camas ajenas. Sé que mientras duermo él da vueltas y me mira dormir. Yo ya no me despierto cuando me miran dormir. Le digo que soñé algo horrible. Él me dice que también, no sabe cuándo porque en mi cama no duerme, pero que soñó. Le pregunto qué.
-Que venía tu papá, nos veía en la cama y yo me escondía debajo de las sábanas.

3 comentarios:

bb dijo...

Naahhh

Bola Ocho dijo...

Borgeadas en el Once... lo único que nos faltaba. Pero que el barrio es jodido para dormir me consta. Me separé de una novia que vivía en Tucumán y Junín porque nunca iba a dormir a su casa. Y ella me decía que las pocas veces que iba me comportaba como quien está de campamento: me quejaba de los mosquitos, de la incomodidad de la cama, de la falta de espacio, de la temperatura.

elreydelaboca dijo...

Bien, sagaz y elegante. Se ve que el Once es inspirador. No parás hasta la antología. Salute!