lunes, febrero 13, 2006

En la cartera

"Es importante que encuentre una mesita para el televisor". Es sábado a la tarde, el resto del mundo debe estar en una pileta pero yo salgo hacia el paseo del mueble -gracias a Ibarra la avenida Belgrano entre Jujuy y Entre Ríos tiene un nombre elegante-, mentalizada con esa suerte de frase cuasi existencial para alguien que se acaba de mudar y tiene la mitad de su capitalización en cajas. Entro y salgo. Entro y salgo. Oh por dios, a quién se le ocurre hacer muebles tan feos: mesas laqueadas como las que regalaban en "Seis para triunfar", sillas que podrían ser parte del vestuario de Moria Casán... Entro y salgo. Entro y salgo. Sigilosa. Soy de las que prefieren mirar sin que le hablen, recorrer el local sin que le pregunten y en lo posible, salir sin que la hayan visto. "Disculpe, ¿esa mesita cuánto sale"?. Pero ella no me escucha, está concentrada frente a su espejito, examinando su bozo. "Es terrible, ¿no?, la pincita de depilar es un vicio", le digo como para no sacarla de clima.
-Ahhhh, sí, viste cuando te pasás el dedo y sentís que te está creciendo algo duro?
-Es desesperante, y peor cuando no tenés la pincita a mano, estás todo el día tocándotelo con los dedos.
-Yo a veces pruebo arrancarlo con las uñas, pero no se puede.
-Nooo, además te queda todo colorado. Yo tenía una amiga que se ponía frente al televisor con la pincita y podía pasarse horas sacándose pelitos, ¡y lo hacía sin espejito!
-Qué bárbaro, eso es todo un arte. En fin, siempre hay que tener la pincita a mano. Disculpame, ¿buscabas algo?
-No, no, gracias.

3 comentarios:

juanté dijo...

Andá al Ejército de Salvación de Pompeya!

bb dijo...

OBVIO

bb dijo...

Que cosa el bozo, no? es tremendo.