viernes, enero 27, 2006

Nicoleta en el ripio (parte dos)

No tan afortunada como Betty -nuestra Anna Karina vernácula- que anda acaparando todos los piropos hot de Buenos Aires (arden los camioneros al ver su andar), yo lo intento, me expongo, lo busco, pero nada. Exhibo bikini, entro al lago a los saltitos, ensayo unos clavados desde las rocas, me sacudo el pelo húmedo con estilo, pero no. Nada de piropos para mí. Alto: hubo uno, sí. Hubo uno, al menos. Un ¿sueco-alemán-noruego? con porra de Mosca & Smith (no sé cuál es el del afro) a quien rocé con mi brazo durante una mini travesía por un bosque. "Mi amorrrr", gritó. Me dí vuelta, belicosa: "Bien, al menos dos palabras en español". Mi amorrrrrr, linda, mi amorrr", dobló la apuesta. "Tres palabras", lo desafié. "Mi amorrr, linda, corderrrrrito al asador". Salí corriendo antes de que me dijera empanada de carne.

3 comentarios:

Bola Ocho dijo...

¡Mirálo nomás al vikingo, tan gauchito él! Mandar "corderito al asador" así de una... ¡Ay! Es que nuestras carnes es de lo mejor que tenemos.

Bola Ocho dijo...

De cualquier manera, mi queridísima bloguista predilecta, hágale caso a este humilde servidor: usted de lo que tiene que cuidarse en materia de piropos, Nicoleta, es de las rimas con su nombre. Qué su belleza sea anónima...

Anónimo dijo...

No te creo, Nicoleta, que no recibas piropos. Esos ojos claros no deben quedarse sin su correspondiente elogio....
Yo, cuándo...