sábado, enero 21, 2006

Enviada especial (Nicoleta en el ripio)

Hace 20 horas que estoy viajando en auto con mi familia. Mejor dicho, con parte de ella: padre y madre. Hace años que no compartía tanto tiempo con ellos y comprobé que, definitivamente, uno se desacostumbra. O que descubre detalles a veces encantadores, otras monstruosos, de esas personas con las que convivió mucho tiempo (suficiente tiempo). Aprieto el acelerador en un descuido del copiloto -en este caso mi padre- que no me deja pasar de 140 y descubro, por ejemplo, que mi madre (sí, me gusta decirle "madre") es capaz de terminar un largo discurso circular casi imposible de seguir con una frase como "pero al final la verdad siempre triunfa", y después girar la cabeza hacia la ventana y decir: "Ay, mirá que lindos patitos". Bajo la velocidad porque en una curva pronunciada en la que me costó adherirme al asfalto se me cruzó por la cabeza que podría matarnos a todos de un momento a otro (y no sería justo para mis tres hermanos) y descubro que mi padre, que se puso nervioso en esa misma curva, dice la palabra "combustible". Lo escucho: "Bajá de 140 porque se nos va a acabar el combustible". Y de pronto lo veo, sí, como el doble venido a menos de Indiana Jones empeorado por el doblaje mexicano y decido perdonarle la vida. A él le hubiera encantado salir en busca del arca perdida. Aún me quedan un par de días más con ellos. Qué extraños que son los padres.

3 comentarios:

Bola Ocho dijo...

Nadie más extraño que los padres para observar de cerca. Yo tuve un padre que fue como una madre y tengo una madre que es como un padre.
Me pasé la vida conversando con mi papá, de todo y a fondo, sin temas tabúes ni restricciones de forma.
Pero sólo cuando murió pude entender de verdad lo que le pasaba, como una película que no se resuelve hasta que termina. Antes jamás lo había notado.

Mi mamá todavía guarda secretos de sus compañeras de secundario y no es muy dada a revelar nada personal. El interior de su mente siempre es una visita guiada por las áreas autorizadas. A veces tengo miedo de perderla y ni siquiera haberla entendido a medias.

Ay... el domingo a la noche siempre es muy complicado.

Ramón Paz dijo...

lo vi, lo vi. el instante de los patitos. perfecto, nicoleta!
los padres son increíbles.
cuando yo todavía vivía con ellos, y estaba de novio con una tal "valeria", veía a veces tele con mamá. de pronto, como suele pasar, venía una escena erótica medio incómoda en la tele, y mamá me decía "¿Vale cómo está?"

alosdu dijo...

doblaje mexicano?... haha suena raro para mi... saludos