sábado, diciembre 31, 2005

Sueño Lyncheano

Algo que pasaba dentro de un auto, dentro de una valija, en otra ciudad, en vacaciones, de madrugada. Sueño con eso y me despierto con el pelo pegado a la cara, desorbitada, sin recordar exactamente, pero con la clara sensación de haber estado en una situación terrorifica. Y lo que es peor, erótica. Un sueño hot, pero de miedo. La última noche del año.

miércoles, diciembre 28, 2005

Él prefiere que hable de cosas lindas (pero sueña con una silla de ruedas)

como les decía
me sacaron una pierna
pero no fue a
causa del accidente
ni del músculo desgarrado
ni del muslo

me sacaron una pierna
te lo prometemos:
sin dolor
sin dolor
pero después vino el recuerdo
de la pierna
el hueco.

las otras que me ofrecían
de plástico encerado
con sonidos musicales
no encajaban
querían meterse
con dolor
con dolor
como corchos hinchados

ahora planean sacarme
la pierna que me queda
no me resisto
hay que saber que
ya no habrá
pasto verde
pasto húmedo.

Consuelo entre copas

-"Yo también estoy triste" -dice mi amigo, se termina el trago, hace una pausa, pide otro y continúa, con mirada que intenta ser fija: "Pero vos tenés una ventaja, una ventaja que te envidio".
-¿Cuál?
- Podés llorar.

martes, diciembre 27, 2005

Así es el calor (II)

Tenía mis vacaciones en Río, mi compañera se bajó, le cedí el lugar a un amigo, me pidió sexo a cambio. Lo estoy pensando.

Pequeños detalles de la vida en pareja

Anoche me acordé de aquella vez en la que fui a un partido de fútbol a ver a un novio y me deseroticé al instante. Fue a causa de un detalle, sólo un pequeño detalle de su fisonomía que en nuestra vida diaria no había tenido manera de percibir: ¡corría con las manos abiertas! ¡con los dedos extendidos! Oh, por Dios, esas manazas parecían detener el aire como aletas mientras el resto de su cuerpo transpiraba y se movía por toda la cancha. Creo que desde aquella noche algo se quebró entre nosotros.
Y seguí con los recuerdos. Me detuve en otro detalle que atentó contra un posible novio: recuerdo que éste me besó (muy bien); lo besé (muy bien); me pasó una mano por debajo de la remera (muy bien); le pasé una mano por debajo de su remera: ¡muy mal! ¡Tenía pelos en la espalda! Era la primera vez que me topaba con una espalda peluda (después me acostumbré, y cómo, pero fue gracias al que corría con las manos abiertas). Me dije: Nicole, no podés discriminar. Y lo discriminé (tampoco me gustaba tanto y yo ya tenía novio, además).
Y entonces me acordé de este otro novio, al que estuve a punto de dejar por el de los besos lindos (hasta que descubrí el temita de su espalda). Con este también tuve que superar algunos detalles: ¡Me decía reina! Estàbamos en la cama y me decía reina de acá, reina de allá; alguna que otra vez largaba un mami y creo, no estoy segura, que llegó a llamarme pimpollo. Igual yo le había advertido desde un principio: no creo que me enamore de vos, somos muy diferentes. Pero lo quise, cómo lo quise.
A todo esto, me quedé sola. Por gata flora.

jueves, diciembre 22, 2005

Navidad de Montoya II

-Mirá mami, Papá Noel, Papá Noel...
-No, ése es trucho. Papá Noel no es verde, es rojo.

miércoles, diciembre 21, 2005

Madrugada en el Once


Llegué a casa, me saqué los tobillos, me desabroché la cadera, alisé la cintura, me escondí de la luz y lloré dormida.

martes, diciembre 20, 2005

Lógica Teenager

(Conversación escuchada en el colectivo 26. Dos chicas de 14 años, hablan en una salida matutina rumbo al shopping Abasto, aprovechando, evidentemente, el reciente cese de actividades escolares)

-Y estuvimos en la casa de Nati y me mostró fotos del primo y no sabés lo es, yo me volvía loca.
-Ah, ¿y ella no se ponía celosa?
-¿De que me guste el primo?
-Y sí...
- ¿Porque se va a poner celosa? Si ella no se puede poner de novia con él. Como te gusta inventar a vos...

Carne

Un chico le dedica versos, otro le pide besos, también está el que sueña con tetas chinas, ella corre, corre, gana los cien metros con obstáculos, se cuelga medallas virginales, prueba con la aspirina, la aprieta entre las rodillas, a veces es liebre, o mujer que corre con lobos, otras se convierte en cuchilla, de doble filo, y pregunta, entre reses: "¿qué pretenden ustedes de mí?".

La navidad de Montoya

Acabo de ver una reunión bulliciosa de papanoeles de colores y policías flúo. Estaban a las risotadas. Parece que serán unas fiestas floridas (y yo espero ansiosa mi canasta navideña. A mi abuela le encanta el turrón que no se muerde).

lunes, diciembre 19, 2005

Lo que se escucha un sábado a la tarde en un local de ropa de mujer

"Y le dije: siempre te voy a amar, sos el amor de mi vida y el padre de mis hijos. Nunca te voy a dejar de querer, te lo juro, nunca te voy a dejar de querer. Pero no podemos seguir juntos" (Morocha, veintipico, mientras le buscaba el precio -o el talle- a una campera de jean).

"Podés creer que me llamó después de una semana como si nada. Un caradura. Igual le dije que si quería, podíamos juntarnos para tomar un café" (Morocha bis, un poquito más de treinta, junto al perchero de las musculosas).

"Esperen, esperen, todavía no cuenten lo de ayer que quiero escuchar" (Castaña, teenager, ansiosa por que la maquinita le autorizara la tarjeta).
Alguien me reconoció. "¿Vos sos autobombo?, me di cuenta por tu hombro". Es que hubo fiesta y la chica miniatura sacó fotos que se suponían anónimas. Pero, parece, tengo un hombro reconocible.

sábado, diciembre 17, 2005

Insomnio en el Once

Creo que tengo insomnio no por falta de sueño sino por exceso de pensamientos. Son las cinco de la mañana –ya miré el despertador con ansiedad cientos de veces- y no puedo dejar de pensar, por ejemplo, cómo puede ser que en el Once se escuchen los aviones tan de cerca. Siempre que escucho un avión de cerca tengo la fantasía de que se va a estrellar. Entonces me acuerdo de un capítulo de Los Simpsons (no se olviden que tengo insomnio y que mi mente está obligada a dispararse a donde sea con tal de que no me quede dormida), ése en el que Bart descubre una estrella. Después resulta que la estrella es un meteorito que se dirige contra Springfield, y que todo indica que va a impactar en la cantina de Moe. Vuelve a pasar otro avión (ya me resulta sospechoso) pero como no se estrella contra Once, voy a la cocina. Pruebo de todo: galletitas con queso, té de manzanilla, cerezas, un dedo de whisky (me da miedo abrir el freezer descalza, así que lo tomo sin hielo). Miro el reloj de la cocina, ése que tiene un Tweety horrendo que mueve sus manecitas (¿alitas?) y me dice: son las cinco y media, y todavía estás despierta...Maldito Tweety. Siempre me aburriste. Nada da resultado. También le doy un sorbo al milanta –esa leche blanca siempre está a mano- para que despiste a mi úlcera y le abra camino al whisky. Ya casi hay sol. Voy al balcón en camisón (baby doll también rima, no encontré sinónimo “arímico”) y me siento en la reposera. No hay vecinos a la vista, pero sí pájaros que gritan histéricos como si acabaran de nacer. Y colectivos que de pronto colonizan la calle, todos a la vez, como si hubieran estado agazapados en algún escondite subterráneo a la espera de que terminara la noche. Y tocan bocina, y hacen chirriar los frenos. Ya no puedo pensar en nada. Son las seis de la mañana. Me quedo dormida.

miércoles, diciembre 14, 2005

Gato gris muerto

"Brujos enseñaron que los gatos
pueden alojar almas humanas,
y arañar, si quieren, el corazón del huésped".

Dice Girri.

Aún así, yo quisiera tener un gato para abandonarlo en un día de lluvia (pero soy alérgica a esos bichos, qué pena).

Vení Raquel, vení con los muchachos

Mando un alerta. Necesito alojamiento. En días no tendré hogar. Y ya empiezo a sentir eso que, al fin de cuentas, lo engloba todo: la tristeza de la pérdida. Pero todavía no estoy triste. Mando un alerta, decía, pidiendo depto de dos ambientes o alguien con quién compartir. Y recibo respuestas, decenas de respuestas:

- Hay lugar para vos, mami, entre mi perro y yo.
- Si sabés lavar, planchar, cocinar y tocar la puerta para ir a jugar, te invito.
- ¿Una carpa Cacique te va?
- ¿Se te siguen quemando las tartas de verdura?
- Venís a casa y ponemos un hilito para dividir la cama.
- Justo ayer pensé en vos... mirá que casualidad.
- Me debés un compact y una remera.

Los mails masivos son peligrosos. Gracias por todo, amigos.

martes, diciembre 13, 2005

Una Eva y dos Adanes

-¿Hoy quién sos?
-Marilyn. Quiero mi ukelele. Y correr por el muelle gritando: "Te dije, no soy inteligente, no soy inteligente".

jueves, diciembre 08, 2005

Por hora

deby dice que no quiere más hombres
porque no quiere más hijos

se pone los guantes de goma
amarillos
que me pidió
talle siete y medio
y mete la mano en el inodoro

deby dice que no quiere más hombres
porque no quiere que la dejen sola

agarra la bolsa con ropa
que le armé
y sonríe
porque yo soy buena
y me alegro con el olor a limón
que deja en casa

deby dice que no quiere más hombres
porque no quiere más bocas

y me pide el viático

Johny manda señales

Me levanto tarde, excesivamente tarde y veo a mi rumy barriendo su cuarto. Lennon canta "I m just a jelous guy" y mi rumy barre que te barre.

-¿Sabías que hoy es el aniversario de su muerte?
-No, no sabía. Me desperté con ganas de escucharlo, hace tanto que no ponía este disco.
-Conjugación cósmica.
-Sí, conjugación cósmica

El último metro

-¿Y hoy quién sos?
-Catherine Deneuve. "Est ce que l'amour fait mal?" "Oui, l'amour fait mal".

(Pero sigo con ganas de tener un gato para abandonarlo en un día de lluvia)

martes, diciembre 06, 2005

Amenaza

Estoy hiperproductiva. Pero si no hacen comments, no posteo más. Necesito público. Me debo a él.
Nicoleta.

Working class heroine

Voy a confesarlo: soy una mercenaria. Trafico rostros, negocio influencias, boicoteo estrategias y despisto al marketing. Todo eso hago desde mi puesto de control. Así que me calzo los auriculares. Estoy a punto de comenzar con el trabajo sucio. Por suerte está Fiona Apple. Gritamos juntas: "No se preocupen por mí, que estoy maravillosamente bien".

lavalle y uriburu

cruzo la calle
y me pisa un auto

el paragolpes clavado en la cadera
el hueso que se quiebra
clac
el hueso que se astilla
se desgarra el músculo
el muslo
antes tenso
se deshace en tiras
late
rojo morado negro

cruzo la calle
lo veo
gris plateado brillante
calculo
setenta kilómetros por hora
tres pasos y se clava
perfecto
en la cadera.

allá voy.

Desayuno en Tiffany's

-¿Y hoy quién sos?
-Audrey Hepburn. Desearía tener un gato para abandonarlo en un día de lluvia.

lunes, diciembre 05, 2005

Conversaciones en el Once

A veces me posesiono. No hace mucho le dije a mi psycho killer que me gustaba imaginarme dentro de una película, a veces heroína, otras no tanto, pero siempre rubia pérfida a la que finalmente le rompen el corazón.
-A todos nos pasa, dijo ella.
Y no me animé a preguntarle cuál era su película preferida.

A veces me posesiono, decía. Anoche le confesé a mi roomate que en estos días me siento Estela, no una Estela cualquiera, sino la de Dickens, esa maldita destructora de hombres de “Grandes Esperanzas”.
-Sólo me falta que aparezca Ethan Hawk.
-Noooooo, Ethan ahora tiene los dientes muy feos, acordate cómo estaba en Antes del atardecer.
Es verdad, voy a tener que cambiar de villana y de película.

Conversaciones en el Once (parte II)

Con mi rumy estábamos un tanto afligidas. Cómo puede ser, comentábamos, que cada vez que entramos al supermercado, el chino nos mira como si fuera la primera vez. Cómo puede ser que el panadero, el del cyber, la kiosquera, el barrio entero sepa de nuestras vidas, y el chino, nada. Siempre desde cero. Como si nunca nos hubiera visto.
Hasta que sucedió:
-Hoy descubrí que el chino del súper me reconoce- dijo mi rumy exultante con bolsas blancas en las manos.
-¿Cómo?
-El de la verdulería me estaba diciendo que no me convenía llevar papa, que me iba a hacer engordar y el chino saltó cual justiciero: “Ella no engorda. La conozco desde hace cuatro años, siempre está igual”.
Ups, el chino sabe mucho más de lo que pensábamos.