domingo, julio 24, 2005

Il primo baccio

Este viernes fue el cumpleaños de Nicoleta, muy lindo, creo que todos lo pasamos muy bien, ella incluída. Le regalamos el CD de Flash dance, para incentivar su inspiración y que se lance a ensayar el strep tease con el palo y todas las variantes que se le ocurran.

Quería contar algo curioso que pasó esa noche. Entre los invitados al cumpleaños, vi un muchacho, presunto amigo de Nicoll, que al instante y con grandísima sorpresa reconocí. Era Santiago, el primer chico al que le dí un beso, a muy temprana edad, y al que no veía por lo menos hace siete años. Pero ahí estaba, lo más campante, en el cumpleaños de mi amiga, y con una novia (bastante fea, perdón) tomando una cervecita. No va que le digo a Nicoll:

Yo: "che ese chico lo conozco, él fue..."
Ella: "ay que bueno, ¡pará que le digo!" (estaba un poco bebida, sí)
Yo: "no, la verdad prefiero que no, me da un poco de verguenza, no me lo presentes, además..."
Y ella : "ay, pero sí, ¡Santiago! vení, ella es..."

El encuentro fue inevitable y estúpido.
El: "Como estas?"
Yo: "bien, bien vos?"
El: "bien todo bien"

Fin de la charla.

¿Qué quedó de aquellos apasionados jóvenes que fuimos? o por lo menos ¿qué quedó esa que fui yo?

Mi encuentro con él fue a los trece años, yo estaba en primer año y él era el hermano mayor de un compañero mío. Estaba en tercer año, tocaba la guitarra y a mi me parecía poco menos que Mick Jagger con el cerebro de Marcel Proust.
Un día fui a bailar (también era la primera vez que lo hacía) a un boliche de Flores que se llamaba The Probe. El me agarró de la mano, subimos una escalera y ahí mismo, contra una columna, después de hablar dos palabras, nos dimos un beso que duró como veinte minutos. Increíble. El beso más tremendo y más largo de mi vida. Pasaban temas y temas y temas musicales -pongamos por ejemplo Vilma Palma y vampiros, Auténticos decadentes, ¡Roxette!- y nosotros seguiamos ahi, sin parar para respirar.
Después de eso, debemos haber hablado por teléfono dos veces más y luego digamos que me abandonó. Ese verano lo busqué en el sur -el estaba de campamento y yo con mi familia- y volvimos a estar juntos una tarde. Supongo que en la comparación con sus compañeros y compañeras mugrientos y famélicos, mi figurita caminando por el camping le debe haber causado una bonita impresión. Pero vueltos a Buenos Aires, siguió en su hostil indiferencia. Como último recurso una amiga mía hizo una reunión en su casa y lo invitó. Terminó apretando con otra chica de la fiesta, en un sofá marrón que no me voy a olvidar en mi vida. Creo que fue el primer violento desegaño amoroso que tuve y del que más tardé en recuperarme. Me pasé el año siguiente vestida de negro (no me pregunten cual es la relación porque no la se, pero ahi empecé a ser la chica valium que todos conocen) Y creo que no volví a enamorarme de vuelta, asi de esa manera, hasta muchos años después.

Y ahí, en el cumpleaños de Nicoleta estaba Santiago. Que no supo decir más que "bien, bien, todo bien".
Que terriblemente ridículo es todo a veces, no?

jueves, julio 21, 2005

Ontólogo se necesita...


Hace muy poco, viajando en auto no recuerdo bien con quien, vi, no sin enorme estupor, un cartel al que se la habían caído un par de letras, por lo que en el espacio luminoso rezaba la siguiente frase:

CONSULTORIO ONTOLOGICO.

Claro que se trataba de una clínica de odontología, pero las O- D faltantes formaban ese increíble titular. ¿No les parece una idea buenísima?

A quienes se ofrezcan a llevarlo a cabo, con enorme alegría les daremos espacio en este blog.

miércoles, julio 20, 2005

Numerología

Hoy se me dio por el método Fresán: necesitaba organizar algunas ideas sin mayor esfuerzo pero dando la sensación de que lo que escribo exige todo un trabajo intelectual.

UNO.
Estábamos hablando con Betty. No podía ser de otra cosa que del Fango. Y descubrimos que uno de los efectos secundarios de enfangarse es que una puede convertirse en la estatua de la Justicia: cuando todo indica "runaway train" (sí, por momentos las letras de grupos que tuvieron sus cinco minutos de "habemus fama" me toman por asalto); decía, que cuando todo grita que debés huir, vos te quedás paradita, ahí, con cara de nena boba y los ojitos vendados, cegada por el fanguista. Sí, hoy me sentí con las balancitas en mis manos.

DOS.
Es el día del amigo. No nos gusta hacer espamento ¿no? Pero cuando lo vi a W reciclando números de telèfono porque se dio cuenta de que se acercaba la noche y no tenía "programa con amigos" y que se sentía como en Navidad, escuchando los fuegos artificiales de los vecinos, y que los celulares habían colapsado de tantos amigos que tienen amigos y que ya no se podìa reservar mesa en ningún lugar porque los amigos habían copado la capacidad gastronómica de la ciudad y que por suerte a mí me habian llamado dos amigas (uff, què alivio) que ya me tenìan incluída en su "programa de amigas" y que W seguía ahí, junto al telèfono, preguntando "què vas a hacer hoy, loco", seguido de "ah, bueno, nos vemos otro día"... Digo, después de todo esto, me di cuenta de que el día del amigo es emocionalmente agotador.

TRES.
Pero por suerte W tiene amigos. Sucedió que nos tomamos juntos el subte. Y, de pronto, se le iluminó la cara. Dijo W con ojitos brillosos: "Ahí hay un amigo mío". Miré a un hombre de piel arrugada, pero no. EStà bien que W sea el conservador más joven de la Argentina, pero igual tiene amigos de su generación, muchachos. "Lucas, se llama Lucas", me dijo (tímido). Grité "Lucas", entonces, cual celestina, y Lucas, el amigo del subte, sonrió. "Feliz día", le dijo W. Y Lucas, con La Nación en la mano y un sobretodo muy elegante, volvió a sonreír. "Felíz día", replicó. Juro que se me estrujó el corazón y agradecí que Dios (si, dios todopoderoso y magnánimo) nos haya mandado un subte saturado de gente, obligándonos a esperar al siguiente, ese que traìa un amigo para el día del amigo de W.

CUATRO.
Al final W tenía muchísimos amigos y toda historia emotiva y dios todopoderoso y los vagones de subte, no tienen sentido: terminó, dice W, acostándose a las seis de la mañana después de una jornada nocturna en honor a Roberto Carlos. Pero a mí el corazón ya se me había estrujado. Cosas que pasan por ser una chica de Once Sensible.

CINCO.
Sí, son todos unos fanguistas.

viernes, julio 15, 2005

Antibombo

Y para qué negarlo, toda esta idea surgió en una noche de patetismo y derrotía, una noche de mucho chocolate, vino y "finas hierbas" (para citar a Nicoleta). Allí acuñamos la idea de autobombo (autoayuda engrandecida a más no poder) como una suerte de antídoto a un concepto anterior. Me refiero al de Fango. Voy a ampliar un poco este concepto. Buscando en el diccionario de la Real Academia Española (sí es pésimo, es un tremendo lugar común comenzar una explicación con una búsqueda en el diccionario, pero en este caso hecha luz, o mejor dicho, echa, porque la luz huye del fango y lo sabemos) -. Allí dice:

fango. (Del cat. fang). 1. m. Lodo glutinoso que se forma generalmente con los sedimentos térreos en los sitios donde hay agua detenida. 2. m. Vilipendio, degradación. Llenar o cubrir a alguien de fango.

¡Estar en el fango! Oh vilipendio, oh degradación, oh espantosa inmovilidad como agua detenida.
Angustiante estancamiento, donde se cae presa de las mayores indecisiones, cuando no de los fanguistas.

Pero ya hablaremos de estos últimos más adelante. Merecen un capítulo aparte. Tengan paciencia.

jueves, julio 14, 2005

Missing Betty

Betty ya volverá. Ayer la vi, hiper concentrada, en su trabajo nuevo: una redacción gigante como de esas que se ven en las películas -siempre trabajé en revistas, que son como rotiserías, así que la onda escritorio a lo Luisa Lane me despierta cierta envidia-. Y me fui y Betty seguía ahí, jugándose su futuro periodístico. Peró volverá y seremos autobombo.

Emanuelle cool (segunda parte)

Antes de recordar algunos episodios que podrían dar inicio a la sección "historias de nalgadas de gente común" (una de mis primeras nalgadas fue traumática, ya contaré), pasó a informar cómo evoluciona mi carrera de actriz porno soft. Sucede que estos chicos a los que entrevisté quedaron chochos con la nota e insistieron: "Nos encantaría hacer algo con vos" (sin más especificaciones). Y pensando en ese "algo" puse el compact de Flash Dance -esa película, ya conté mil veces, fue mi primer acercamiento a la vida de las chicas del caño, a los cinco años-. La cuestión es que hace tiempo que no practico la escena del casi-striptease en la que ella juguetea con una silla en el escenario. Así que no me salió muy bien. Bah, me salió horrible. Entonces experimenté con otro tema que siempre me pareció adecuado (incluso creo que en una ocasión alguien me vio bailarlo, en tanga): "Take me to the river", de Talkin Heads. Hay que escuchar a David Byrne empezar con un susurro y terminar a los gritos, justo cuando ya no queda ropa. Maravilloso. Pero tampoco me salió muy bien. Creo que falta práctica, y más temas inspiradores.

martes, julio 12, 2005

Próximamente...

Historias de nalgadas de gente común. Se adjudicará la palma de oro. ¡Alístense!

viernes, julio 08, 2005

me gustó mogollón

En lo que sigue, una amiga y corresponsal de autobombo, se animó y escribió la primera crítica de nuestro pequeño blog. L. D. nos cuenta sus impresiones de la lectura -un tanto tardía- de un indiscutible clásico: J. D. Salinger.


Leí hace poco El guardián entre el centeno de J.D. Salinger. Compre una edición nueva de edhasa, traducida en españolisimo con cosas como horterada, hacer el indio o el ganso, las tías: la mar de guapas etc. Creo que no hace falta explicar la irritación que produce leer o ver películas en esa traducción.

Una cosa que me pasó con este libro es que me di cuenta que Holden Caulfield el personaje, es un verdadero gruñón. Esos muy comunes. Odian el cine y pueden estar cinco páginas hablando de Gary Cooper o Laurence Olivier. Bueno, en realidad, Holden odia todo: el colegio, las chicas – casi todas sin ningún tipo de inteligencia-, el teatro, la música asi o asa, etc-
Pero lo curioso es que no podía dejar de leer al fastidioso Caulfield. Si, muchas veces lo quería matar, era como la verborragia critica de Woody Allen o ese tipo de cosas a lo cual hay que sumarle el español madrileñon de la traducción.

Me hubiera gustado leer a Salinger en inglés. Estoy segura que sería otra cosa completamente distinta. Pero yo tenía la traducción de Edhasa.

Si tuviera que decir algo de este libro creo que podría hacerlo en dos reglones: un gran fastidio pero imposible de dejar de leer. La verdad es que no sé cual era el motivo pero eso fue lo que me pasó.

Sin embargo, no pude evitar pensar en otras cosas que me hagan entender el porque del encanto Salinger. A la mitad del libro no habían pasado mas de 20 horas de la historia. Claro, mil digresiones quejosas. Igual todo buenísimo, salvo que yo, como pasa siempre con el contagio del “tipo” de lo que se lee, me fastidiaba todo el día en español.

El problema es que decir estas cosas si o si es naif porque Salinger es un “gran maestro”. Es muy hablado y entonces no se puede obviar todo lo que está dicho. Pero bueno. Así es.

jueves, julio 07, 2005

Emanuelle cool

Me ofrecieron ser actriz porno (soft). Sí. Una de las tantas derivaciones del oficio periodístico (uno de una nota se puede ir con invitación a cenar, alguna noche de sexo, novio u ofreciemientos "porno soft"). La cuestión es que esta parejita me estaba mostrando sus videos eróticos filmados sólo con mujeres -una pelirroja con botas verdes que acariciaba un piano, una morocha que cocinaba en bolas, dos amigas que se enjabonaban en la bañera- y me contaban lo divertido que eran las filmaciones a lo "Cassavetes": alcohol, amigos, improvisaciones, estimulantes. Placer, sin más. Y se vé que puse cara de "a mí me encantaría probar" porque enseguida vino la pregunta: "¿No te gustría probar?". Y dije que sí. Sin dudar. ¡Dije que siiiiiiii! Claro que en medio de la charla deslicé algo de mi nuevo libro de poemas -hello, de eso se trata el autobombo- y me propusieron, además, usar algo de lo que escribo en la escena que en este momento deben estar ideando para mí (quiero botas negras, transparencias, rulos, rouge rojo rabioso, un caño y la música de flash dance). Ah! necesito nombre artístico! Propongan...

miércoles, julio 06, 2005

Efecto H

Ayer el cierre terminó más temprano que lo normal. Distendidos, contentos porque no, decidimos ir a The cloover ( se escribe asi?) a beber algo, a ganarle unas horas a la noche. Y allí permanecimos, hasta que las simpáticas mozas y los fornidos barmans empezaron a bostezar ya demasiado ostentosamente. Devueltos a la calle, el frío nos empujó a algunos al auto de -lo llamaremos-A. Avenida de Mayo se hizo Rivadavia, del 1000 fuimos hasta el 6000 y desenvocamos en un pequeño apartamento sito en la calle Cachamay al cien. Ay, ay, ay. No sabíamos lo que nos esperaba. El espantoso efecto Harrinton. En vano los esfuerzos de A por ser amable. En vano las graciosas anécdotas de nuestro amigo oriental (que también estaba en la velada). Con solo unas pocas frases descriptivas, dirigidas a nuestras personas, este hombre ha logrado hundirnos. La caida en la más patética de las depresiones se hizo presente, la más horrorosa crisis existencial, inevitable fue.

Ninguna crema con retinol, ninguna clase de local power lograrán revertir la situación.

domingo, julio 03, 2005

bajo tierra (en el fango?)

Y siguiendo con el mapa de la poesía ambulante, esta vez me tocó cruzarme en el subte (línea D, que une mi casa paterna -sí, yo fui una chica Palermo- con mi lugarcito en Once) con Ramón o don Ramón o Ramón de Almagro -la firma iba variando- y su librito de poemas. Eran horribles, uno más empalagoso que el otro, realmente "espantosos", como dice mi abuela. Había lirios, rosas y rimas, para indignación de Gombrowicz. Así que se lo devolví. El hombre -Ramón, claro- me miró fijo unos segundos, después le echó una mirada al resto del vagón, me volvió a mirar fijo (a esta altura yo sentía que el iluminador me había clavado el seguidor en la frente) y comenzó a gritar/gritarme: "Lo que uno lee hoy, mañana lo olvida... ¿pero quién se olvida de que la princesa está triste?". Ramón desapareció en estación Aguero y yo juro que lagrimié hasta Pueyrredón. El poeta clavó su saeta (esta oración es para vos, Betty), aunque reconozco que ando llorona. Igual debí reponerme para explicarles a los de al lado, que no paraban de decir "no entendí, no entendí", ¡¡¡¡que se trataba de la princesa de Rubén Darío!!!! (sí, les grité un poco). Pregunto: este temita de los poetas, los poemas y la melancolía urbana, es un tanto patético ¿no?
Otra pregunta: ¿Qué disco estabas escuchando, Viernes Crusoe?

viernes, julio 01, 2005

insomnio

No sé cómo, pero en unos de mis tantos zappings furiosos nocturnos -de madrugada, digamos-, y después de saltear toda película que pudiera siquiera insinuar una escena amorosa, quedé estancada en Ciudad Abierta. Y me atrapó. Sí, sí. Me vi entero el corto-documental (¡de una hora!) sobre un poeta ambulante que vendía sus libritos en el colectivo. Por caso ayer le regálé mi "plaquette" a una persona que había concido tan solo una hora antes... No quisiera perder el glamour, pero si Betty vuelve a los malabares con fuego con su roomate.... "yo pisaré las calles nuevamente"....