lunes, diciembre 05, 2005

Conversaciones en el Once

A veces me posesiono. No hace mucho le dije a mi psycho killer que me gustaba imaginarme dentro de una película, a veces heroína, otras no tanto, pero siempre rubia pérfida a la que finalmente le rompen el corazón.
-A todos nos pasa, dijo ella.
Y no me animé a preguntarle cuál era su película preferida.

A veces me posesiono, decía. Anoche le confesé a mi roomate que en estos días me siento Estela, no una Estela cualquiera, sino la de Dickens, esa maldita destructora de hombres de “Grandes Esperanzas”.
-Sólo me falta que aparezca Ethan Hawk.
-Noooooo, Ethan ahora tiene los dientes muy feos, acordate cómo estaba en Antes del atardecer.
Es verdad, voy a tener que cambiar de villana y de película.

Conversaciones en el Once (parte II)

Con mi rumy estábamos un tanto afligidas. Cómo puede ser, comentábamos, que cada vez que entramos al supermercado, el chino nos mira como si fuera la primera vez. Cómo puede ser que el panadero, el del cyber, la kiosquera, el barrio entero sepa de nuestras vidas, y el chino, nada. Siempre desde cero. Como si nunca nos hubiera visto.
Hasta que sucedió:
-Hoy descubrí que el chino del súper me reconoce- dijo mi rumy exultante con bolsas blancas en las manos.
-¿Cómo?
-El de la verdulería me estaba diciendo que no me convenía llevar papa, que me iba a hacer engordar y el chino saltó cual justiciero: “Ella no engorda. La conozco desde hace cuatro años, siempre está igual”.
Ups, el chino sabe mucho más de lo que pensábamos.

1 comentario:

superloyds dijo...

y bamboleius ? vamos al evento playboy ?