martes, septiembre 13, 2005

Hay equipo

Llego a la redacción y declaro: "Hoy puedo hablar de fútbol". No me prestan mucha atención. Entonces me despacho con un: "Y, este Aguerito es como un pequeño Maradona, al menos mide lo mismo, es un placer verlo en la cancha". Epa, mis compañeros me están escuhando. Sí, estoy hablando de fútbol. Me hago la canchera, porque también puedo largar un: "Es que con la altura de Frutos, como para no hacer goles de cabeza". Comentarios sin riesgo, pero dichos con seriedad. No es fácil que me acepten en ésta, una típica conversación de lunes. Y sigo: "Sí, si. Fui a la cancha". Claro que no les dije que en verdad, justo cuando Frutos metió el segundo gol, me había colgado mirando las pantorrillas de un defensor de Racing. No sé, hay algo en las pantorrillas de los jugadores de fútbol que me conmueve. Y que cuando Aguerito metió su golazo, me había ido un ratito, sólo un ratito, a tomar sol al pasillo -es que hacía un frío- mientras mi compañero de cancha inspeccionaba qué hamburguesa era menos sospechosa (se me había antojado cumplir con todos los rituales domingueros), o que cuando el árbitro cobró el primer penal, no sé por qué, yo estaba observando a un viejecito sin dientes que gritaba, detrás de mí: "Corran muertos, corran", y después tosía como un condenado. Sí, muchachos, un gran partido. Yo estuve ahí... por suerte la conversación de lunes no duró mucho más. Prefiero hablar de banderines. Por caso, ayer estrené un nuevo culotte.

1 comentario:

lowfirocker dijo...

jeje, aguanten las conversaciones de lunes (y los culottes)