miércoles, agosto 03, 2005

El juego de las lágrimas


Hoy lloré al leer la biografía de Nadia Comaneci (antes, me bajé como fondo de pantalla una tapa de la revista Time en donde está ella, con los ojos cerrados, seguramente a punto de darse un envión para su inigualable doble mortal. ¿El título? "She's perfect". Ah, pueden verla). Decía que sospecho que estoy ultra sensible. Cuando llegué a la parte en la que se escapó del hospital (se había envenenado a causa de un corte en la muñeca con un metal) para competir, fue inevitable: se me estrujó el alma. Lagrimié (en mi escritorio, frente a mis compas, pero W dice que mi faceta bajón me queda bien). Y eso que la biografía nada dice de cuando intentó suicidarse. Aunque no creo que esa parte me hiciera llorar. Siempre es al revés: nunca lloré en top gun con la muerte de Goose, sino que me daba ganas de hacerlo cuando volaban a toda velocidad; lo mismo con Flash Dance (voy a recurrir a ella siempre que pueda): me emociono cuando ella deja al jurado culo para arriba. Si quieren un ejemplo más cercano -sí, nada de cine refinado ni cine arte esta vez-, mi última experiencia sensible al revés fue con Million Dollar Baby: la vi entrenar y me mató; la imagen de ella dando saltitos, tremenda. En cambio si vamos a las escenas del hospital, nada. Esa sensibiliería digamos que me aburre. En fin. Hoy lloré por Nadia Comaneci. Qué más decir. Que ya no voy a poder ser gimnasta artística. ¿Pero cantante?

2 comentarios:

betty dijo...

epa! por ahi puede ser eh....

syd dijo...

¿vos decís?
Me da un toque de miedito.
Me la imagino muy ochentosa.
Mucha brillantina, mucha campera de cuero, mucho batido capilar. Mucho falsete.

¡Porno!